viernes, 8 de abril de 2016
Retiro de Silencio y Meditación Contemplativa con Mariví de Teresa
Retiro de Silencio y Meditación contemplativa del 29 de junio al 3 de julio de 2016, en las Carmelitas Descalzos de Ávila.
miércoles, 16 de marzo de 2016
DEPUÉS DE MUCHO TIEMPO...
Después de mucho tiempo sin escribir, nos gustaría retomar el blog para compartir noticias, textos, sentimientos que tengan que ver con el sentir de lo femenino, con la búsqueda de la libertad, con la mirada interior, con el silencio, con la solidaridad, con la Vida. Todas estas palabras nos conectan con aquellas maravillosas mujeres que recorrieron sobre todo el Norte de Europa en la Baja Edad Media y a las que nuestra Asociación debe su nombre.
Nos gustaría compartir este texto del malagueño Victor Aertsen, publicado el 21 de Diciembre de 2015 en el diario digital El Estado Mental
http://www.elestadomental.com/
EL PODER DE LAS PALABRAS
Una historia de las beguinas
Las palabras son poderosas. Y no sólo por lo que dicen, sino por lo que hacen y deshacen. Habitualmente, mientras nosotros performamos nuestra identidad de género, de clase o de lo que nos venga en gana, nuestras palabras performan actos, actuando sobre el mundo en el que son enunciadas. Cuando el cura declara ‘marido y mujer’ no sólo describe un evento, sino que lo realiza en el orden simbólico, materializando una nueva realidad: a partir de entonces la pareja, a los ojos de Dios y de la sociedad, deviene matrimonio, con sus derechos y obligaciones (de paso el cura ‘declara’ que la mujer por fin es mujer; ni niña, ni hija, sino por fin mujer, ¡aleluya!). No extraña que, según la cosmogonía judeocristiana, el mundo fuera creado con el verbo divino, a golpe de abracadabra, en ese imperativo tan del gusto eclesiástico. “¡Hágase la luz!”, exclamó Dios, y trajo tinieblas por siglos.
Más importante, las palabras estructuran el pensamiento, dirigen y constriñen las creencias, lo que se puede y no se puede decir, hacer, pensar, sentir. Que hasta el 2014 el Diccionario de la lengua española no recogiese el término misandria para hacer referencia a la aversión hacia los varones, cuando la palabra misógino lleva desde la edición de 1925, resulta sospechoso. Pero que la última versión del Diccionario panhispánico de dudas (2005) identifique androfobia como correlato léxico de misoginia es, cuando menos, bochornoso. Y no tanto por lo que la ignominiosa equiparación dice de los académicos que regulan la lengua española, que también. Sino por lo que refleja de la sociedad que la emplea, para la cual, al parecer, a la mujer se la odia y al varón se le teme, vaya a ser que la primera, en lugar de encogerse y encerrarse por el miedo, se deje llevar por las poderosas corrientes de la rabia. Y es que lo que no se nombra, no existe. Mal camino.
En esto iba pensando hace poco mientras paseaba por Lier, una ciudad flamenca segundona para las guías turísticas, pero que bien vale la visita. Además del impresionante reloj que corona su más famosa torre (Zimmertoren), y una imponente iglesia que vio casarse a Juana “la Loca” con Felipe “el Hermoso” (Sint-Gummaruskerk), sus calles encierran un precioso beguinaje de corredores sinuosos y casitas modestas. El complejo, que data de 1258, recuerda la interesante historia de las beguinas, esas mujeres medievales que decidieron agruparse en solidaridad para vivir en comunidad, por sí y entre sí, libradas del yugo masculino, de la palabra del hombre. Mujeres que deseaban vivir en contacto con el mundo sin casarse, que deseaban una vida espiritual sin enclaustrase, en un tiempo en el que la mujer respetable solo podía ser esposa o monja, al parecer. Sin votos ni vetos, sin juramentos que las comprometieran ni preceptos que las oprimieran, eran libres de dejar la comunidad cuando lo desearan, y de organizar su vida como consideraran, sin la intromisión de ningún santo varón. Porque con buenas dosis de misandria y androfobia debían llegar a la comunidad, viviendo en una sociedad tan asfixiantemente patriarcal, así en el Cielo como en la Tierra. Que se lo pregunten si no a la mencionada Juana, presa al parecer de aspiraciones inadecuadas, a la que acabaron por enloquecer su padre, su marido y su hijo, a base de confinamiento forzado.
Las beguinas, como movimiento, surgieron en tiempos de Cruzadas, cuando muchos hombres dejaban atrás sus casas para lanzarse a la guerra santa, alentados por palabras regias y papales. Y se encontraron cómodas en las crecientes urbes y la nueva economía de mercado que se venía fraguando. No se sacaban un dinero extra como reposteras, a diferencia de las monjas, sino que aseguraban su independencia trabajando como artesanas, docentes, sanadoras, copistas y escritoras. Pagaban impuestos por sus propiedades, pues carecían de los privilegios eclesiásticos. Pero disfrutaban del mayor de los privilegios: ser dueñas de sus vidas, de sus bienes, de sus pensamientos. Mujeres autónomas, en definitiva, que querían definirse a sí mismas, en un tiempo en que muchos querían definirlas desde fuera.
Participaron en la difusión del saber teológico entre los laicos, traduciéndolo del latín clerical, y anticiparon la poesía mística del siglo XVI, defendiendo la experiencia religiosa como una relación inmediata con Dios. Con el acceso vedado a las incipientes universidades, organizaban sesiones de estudio donde invitaban a académicos afines, procurándose su propia educación. Y escribían y divulgaban sus propias interpretaciones de los Evangelios, preocupándose por la educación de sus vecinos. Porque sabían que dominar las palabras, propias y divinas, les permitía hacerse un hueco propio en la sociedad. A través de ellas podían incluso dotar de un nuevo significado al término con el que serían identificadas, ese ‘beguinas’ endosado peyorativamente por sus contrarios –como en buena parte de los movimientos sociales y artísticos vanguardistas-, que quería resaltar una condición mendicante o farfullera inexistente en estas mujeres, que no necesitaban mecenas ni intérpretes, porque hablaban alto y claro.
Los beguinajes eran auténticos poblados dentro de la ciudad, rodeados por murallas y separados de la urbe por varias puertas que se cerraban de noche, ofreciendo protección y privacidad. Aparecieron a partir del siglo XII en algunas ciudades de Flandes, y se extendieron rápidamente por otras regiones de Europa como un espacio compartido y regido por las mujeres, al margen del sistema patriarcal. Sin jerarquías eclesiásticas a las que rendir cuentas, cada comunidad establecía con total autonomía sus propias reglas. Sin jerarquías internas a las que rendir obediencia, cada beguina era responsable de sus propios actos. Una vida en liberté, égalité y sororité, en el ombligo de una sociedad gobernada por hombres y de acuerdo a valores que validaban la experiencia masculina. Consiguieron construir así un espacio propio para ellas, habitado y definido por ellas. Una versión reducida de lo que Cristina de Pizán reclamaría en 1405 en su La ciudad de las damas, aunque tristemente, todavía en 1929, Virginia Woolf seguiría suplicando por una habitación propia.
La autonomía de las beguinas despertó innumerables miedos y odios, especialmente entre los gerifaltes de la Iglesia. A sus ojos, sin vínculos matrimoniales ni votos de castidad que las contuvieran, debían ser las responsables de las dudas e insubordinaciones de algunos jóvenes clérigos idealistas, encontrando así en la tentación femenina la explicación a lo que probablemente venía motivado por una corrupción dogmática e institucional generalizada, que la espiritualidad de las beguinas no hacía más que resaltar. Miedo oportunista a unas palabras que intuían envenenadas, para unos señores que seguían creyéndose a pies juntillas lo de Eva, la serpiente y el inocente Adán, pero obviaban la historia previa de éste con Lilith, que según cuentan las leyendas se fue a vivir la vida loca harta de su pánfila pareja, cual Nora ibseniana.
En cualquier caso, sería realmente la rebelión de las beguinas contra la autoridad de la Iglesia en lo que a la interpretación de la Biblia y la salvación de las almas respecta lo que acarrearía las innumerables cacerías en su contra, concilio tras concilio, bula a bula. Porque las palabras no solo son poderosas per se, sino que empoderan al que las blande y controla. Que las beguinas se creyeran con la potestad de hablar con voz propia sobre la palabra divina sin adecuarse a la interpretación eclesiástica de ella resultaba una herejía, por supuesto. Y que se opusieran a la exclusividad de la Iglesia en el mercado de los sacramentos –y, por lo tanto, el acceso a Dios– atentaba contra los fundamentos de una de las armas políticas más poderosas, los interdictos. ¡Y eso sí que no, con la banca de la Iglesia no se mete ni Dios! De modo que en muchas ocasiones se recurrió a esa habitual tradición de formar consejos de hombres para decidir sobre la vida de las mujeres, aún tristemente en boga.
Varias, tras ser incluidas en el saco de las brujas, terminaron en la hoguera. Sería el caso de Margarita Porete, en la Francia de 1310, condenada por su obra El espejo de las almas simples, que no solo reivindicaba una relación directa con Dios, sin necesidad de intérpretes clericales, sino que además estaba escrito en francés en lugar de latín, resultando accesible al pueblo llano. Doble golpe al monopolio de la Iglesia sobre la palabra divina, desde luego, por el que sería tildada de ‘pseudo mujer’ (lo que oyen), acusada de herejía, y quemada viva. Suplicio que soportó, según cuentan, con contagiosa calma.
Pero aunque muchas pagaron con su vida las libertades que consiguieron con su esfuerzo, el movimiento sobrevivió hasta el presente, al menos en la región que las vio nacer. La última beguina, anunciaron los periódicos, murió hace poco más de dos años, en Kortrijk. Como legado nos dejan sus beguinajes, Patrimonio de la Humanidad, y sus escritos, modelo de espiritualidad. Pero sobre todo un ejemplo temprano de hermandad femenina, de mujeres decididas a definir y performar su libertad e igualdad por sí mismas. Aunque sea disputando, si hace falta, el poder de las palabras.
En la portada, el beguinaje de Brujas en primavera, fotografiado por Donak Reiskoffer.
De arriba abajo: beguinaje de Lier, foto de Torsade de Pointes; beguinas en el beguinaje de Mont San Amand en Gante, en una postal c. 1910; tres beguinas fotografiadas en Breda en 1930; Margarita Porete es quemada en la hoguera.
domingo, 8 de junio de 2014
Cursos de Mariví de Teresa
Aquí os dejamos la información de los cursos de Mariví de Teresa.
Para éstos cursos, la información es la siguiente:
El encuentro será en Istán, bonito pueblo de montaña muy cerca de Marbella.
Los interesad@s pueden ponerse en contacto por correo electrónico y se os informará personalmente.
El fin de semana del 13 al 15 de Junio, se celebra el taller mixto.
El siguiente fin de semana, del 20 al 22, el taller es exclusivo para mujeres.
En ambos casos, el precio incluye el curso y alojamiento.
Para éstos cursos, la información es la siguiente:
El encuentro será en Istán, bonito pueblo de montaña muy cerca de Marbella.
Los interesad@s pueden ponerse en contacto por correo electrónico y se os informará personalmente.
El fin de semana del 13 al 15 de Junio, se celebra el taller mixto.
El siguiente fin de semana, del 20 al 22, el taller es exclusivo para mujeres.
En ambos casos, el precio incluye el curso y alojamiento.
viernes, 5 de julio de 2013
Exposición Fotos de África en Rascafría, Madrid
Las beguinas de Madrid estamos muy
contentas de colaborar con el proyecto "Mirando al Sur" que con tanto
cariño han creado nuestras hermanas beguinas del Sur.
Desde 2008 se han concedido
microcréditos y becas a mujeres, jóvenes y niños. Ya hay más de 70
mujeres trabajando unidas en una cooperativa que produce aceite de palma
y jabón, al tiempo que asisten a clases de alfabetización. Más de 20
pequeños en edad escolar reciben becas para poder estudiar y garantizar
un futuro mejor para ellos y sus familias. También un pequeño grupo de
universitarios, hombres y mujeres, son becados gracias a los fondos
obtenidos por la Asociación.
El dinero obtenido de la venta de
estas fotos, realizadas en paises africanos por nuestra beguina Carmen,
irán íntegros al proyecto Mirando al Sur.
También podéis colaborar comprando el cuento "Olga y las demás mariposas" creado para este proyecto, cuyo precio son 10 €

miércoles, 5 de junio de 2013
Vengo del ayer
Vengo del ayer, voz de Mercedes Pérez.
Precioso vídeo que habla de la mujer en la historia: "Somos tan poderosas como ellos...", "Llamando a la igualdad entre géneros..." Poema de Jenny Londoño, poeta ecuatoriana, en la voz de MercedesPérez y música Carmina Burana. Gracias a ambas por vuestro buen hacer.
VENGO DESDE EL AYER
Vengo desde el ayer, desde el pasado oscuro,
con las manos atadas por el tiempo,
con la boca sellada desde épocas remotas.
Vengo cargada de dolores antiguos
recogidos por siglos,
arrastrando cadenas largas e indestructibles.
Vengo de lo profundo del pozo del olvido,
con el silencio a cuestas,
con el miedo ancestral que ha corroído mi alma
desde el principio de los tiempos.
Vengo de ser esclava por milenios.
Sometida al deseo de mi raptor en Persia,
esclavizada en Grecia bajo el poder romano,
convertida en vestal en las tierras de Egipto,
ofrecida a los dioses de ritos milenarios,
vendida en el desierto
o canjeada como una mercancía.
Vengo de ser apedreada por adúltera
en las calles de Jerusalén,
por una turba de hipócritas,
pecadores de todas las especies
que clamaban al cielo mi castigo.
He sido mutilada en muchos pueblos
para privar mi cuerpo de placeres
y convertida en animal de carga,
trabajadora y paridora de la especie.
Me han violado sin límite
en todos los rincones del planeta,
sin que cuente mi edad madura o tierna
o importe mi color o mi estatura.
Debí servir ayer a los señores,
prestarme a sus deseos,
entregarme, donarme, destruirme
olvidarme de ser una entre miles.
He sido barragana de un señor de Castilla,
esposa de un marqués
y concubina de un comerciante griego,
prostituta en Bombay y en Filipinas
y siempre ha sido igual mi tratamiento.
De unos y de otros, siempre esclava.
de unos y de otros, dependiente.
Menor de edad en todos los asuntos.
Invisible en la historia más lejana,
olvidada en la historia más reciente.
Yo no tuve la luz del alfabeto
durante largos siglos.
Aboné con mis lágrimas la tierra
que debí cultivar desde mi infancia.
He recorrido el mundo en millares de vidas
que me han sido entregadas una a una
y he conocido a todos los hombres del planeta:
los grandes y pequeños, los bravos y cobardes,
los viles, los honestos, los buenos, los terribles.
Mas casi todos llevan la marca de los tiempos.
Unos manejan vidas como amos y señores,
asfixian, aprisionan, succionan y aniquilan;
otros manejan almas, comercian con ideas,
asustan o seducen, manipulan y oprimen.
Unos cuentan las horas con el filo del hambre
atravesado en medio de la angustia.
Otros viajan desnudos por su propio desierto
y duermen con la muerte en la mitad del día.
Yo los conozco a todos.
Estuve cerca de unos y de otros,
sirviendo cada día, recogiendo migajas,
bajando la cerviz a cada paso, cumpliendo con mi karma.
He recorrido todos los caminos.
He arañado paredes y ensayado cilicios,
tratando de cumplir con el mandato
de ser como ellos quieren,
mas no lo he conseguido.
Jamás se permitió que yo escogiera
el rumbo de mi vida
y he caminado siempre en una disyuntiva:
ser santa o prostituta.
He conocido el odio de los inquisidores,
que a nombre de la “santa madre Iglesia”
condenaron mi cuerpo a su sevicia
o a las infames llamas de la hoguera.
Me han llamado de múltiples maneras:
bruja, loca, adivina, pervertida,
aliada de Satán,
esclava de la carne,
seductora, ninfómana,
culpable de los males de la tierra.
Pero seguí viviendo,
arando, cosechando, cosiendo
construyendo, cocinando, tejiendo
curando, protegiendo, pariendo,
criando, amamantando, cuidando
y sobre todo amando.
He poblado la tierra de amos y de esclavos,
de ricos y mendigos, de genios y de idiotas,
pero todos tuvieron el calor de mi vientre,
mi sangre y su alimento
y se llevaron un poco de mi vida.
Logré sobrevivir a la conquista
brutal y despiadada de Castilla
en las tierras de América,
pero perdí mis dioses y mi tierra
y mi vientre parió gente mestiza
después que el castellano me tomó por la fuerza.
Y en este continente mancillado
proseguí mi existencia,
cargada de dolores cotidianos.
Negra y esclava en medio de la hacienda,
me vi obligada a recibir al amo
cuantas veces quisiera,
sin poder expresar ninguna queja.
Después fui costurera,
campesina, sirvienta, labradora,
madre de muchos hijos miserables,
vendedora ambulante, curandera,
cuidadora de niños o de ancianos,
artesana de manos prodigiosas,
tejedora, bordadora, obrera,
maestra, secretaria o enfermera.
Siempre sirviendo a todos,
convertida en abeja o sementera,
cumpliendo las tareas más ingratas,
moldeada como cántaro por las manos ajenas.
Y un día me dolí de mis angustias,
un día me cansé de mis trajines,
abandoné el desierto y el océano,
bajé de la montaña,
atravesé las selvas y confines
y convertí mi voz dulce y tranquila
en bocina del viento
en grito universal y enloquecido.
Y convoqué a la viuda, a la casada,
a la mujer del pueblo, a la soltera,
a la madre angustiada,
a la fea, a la recién parida,
a la violada, a la triste, a la callada,
a la hermosa, a la pobre, a la afligida,
a la ignorante, a la fiel, a la engañada,
a la prostituida.
Vinieron miles de mujeres juntas
a escuchar mis arengas.
Se habló de los dolores milenarios,
de las largas cadenas
que los siglos nos cargaron a cuestas.
Y formamos con todas nuestras quejas
un caudaloso río que empezó a recorrer el universo
ahogando la injusticia y el olvido.
El mundo se quedó paralizado
¡Los hombres sin mujeres no caminan!
Se pararon las máquinas, los tornos,
los grandes edificios y las fábricas,
ministerios y hoteles, talleres y oficinas,
hospitales y tiendas, hogares y cocinas.
Las mujeres, por fin, lo descubrimos
¡Somos tan poderosas como ellos
y somos muchas más sobre la tierra!
¡Más que el silencio y más que el sufrimiento!
¡Más que la infamia y más que la miseria!
Que este canto resuene
en las lejanas tierras de Indochina,
en las arenas cálidas del África,
en Alaska o América Latina.
Que hombre y mujer se adueñen
de la noche y el día,
que se junten los sueños y los goces
y se aniquile el tiempo del hambre y la sequía.
Que se rompan los dogmas y el amor brote nuevo.
Hombre y mujer, sembrando la semilla,
mujer y hombre tomados de la mano,
dos seres únicos, distintos, pero iguales.
con las manos atadas por el tiempo,
con la boca sellada desde épocas remotas.
Vengo cargada de dolores antiguos
recogidos por siglos,
arrastrando cadenas largas e indestructibles.
Vengo de lo profundo del pozo del olvido,
con el silencio a cuestas,
con el miedo ancestral que ha corroído mi alma
desde el principio de los tiempos.
Vengo de ser esclava por milenios.
Sometida al deseo de mi raptor en Persia,
esclavizada en Grecia bajo el poder romano,
convertida en vestal en las tierras de Egipto,
ofrecida a los dioses de ritos milenarios,
vendida en el desierto
o canjeada como una mercancía.
Vengo de ser apedreada por adúltera
en las calles de Jerusalén,
por una turba de hipócritas,
pecadores de todas las especies
que clamaban al cielo mi castigo.
He sido mutilada en muchos pueblos
para privar mi cuerpo de placeres
y convertida en animal de carga,
trabajadora y paridora de la especie.
Me han violado sin límite
en todos los rincones del planeta,
sin que cuente mi edad madura o tierna
o importe mi color o mi estatura.
Debí servir ayer a los señores,
prestarme a sus deseos,
entregarme, donarme, destruirme
olvidarme de ser una entre miles.
He sido barragana de un señor de Castilla,
esposa de un marqués
y concubina de un comerciante griego,
prostituta en Bombay y en Filipinas
y siempre ha sido igual mi tratamiento.
De unos y de otros, siempre esclava.
de unos y de otros, dependiente.
Menor de edad en todos los asuntos.
Invisible en la historia más lejana,
olvidada en la historia más reciente.
Yo no tuve la luz del alfabeto
durante largos siglos.
Aboné con mis lágrimas la tierra
que debí cultivar desde mi infancia.
He recorrido el mundo en millares de vidas
que me han sido entregadas una a una
y he conocido a todos los hombres del planeta:
los grandes y pequeños, los bravos y cobardes,
los viles, los honestos, los buenos, los terribles.
Mas casi todos llevan la marca de los tiempos.
Unos manejan vidas como amos y señores,
asfixian, aprisionan, succionan y aniquilan;
otros manejan almas, comercian con ideas,
asustan o seducen, manipulan y oprimen.
Unos cuentan las horas con el filo del hambre
atravesado en medio de la angustia.
Otros viajan desnudos por su propio desierto
y duermen con la muerte en la mitad del día.
Yo los conozco a todos.
Estuve cerca de unos y de otros,
sirviendo cada día, recogiendo migajas,
bajando la cerviz a cada paso, cumpliendo con mi karma.
He recorrido todos los caminos.
He arañado paredes y ensayado cilicios,
tratando de cumplir con el mandato
de ser como ellos quieren,
mas no lo he conseguido.
Jamás se permitió que yo escogiera
el rumbo de mi vida
y he caminado siempre en una disyuntiva:
ser santa o prostituta.
He conocido el odio de los inquisidores,
que a nombre de la “santa madre Iglesia”
condenaron mi cuerpo a su sevicia
o a las infames llamas de la hoguera.
Me han llamado de múltiples maneras:
bruja, loca, adivina, pervertida,
aliada de Satán,
esclava de la carne,
seductora, ninfómana,
culpable de los males de la tierra.
Pero seguí viviendo,
arando, cosechando, cosiendo
construyendo, cocinando, tejiendo
curando, protegiendo, pariendo,
criando, amamantando, cuidando
y sobre todo amando.
He poblado la tierra de amos y de esclavos,
de ricos y mendigos, de genios y de idiotas,
pero todos tuvieron el calor de mi vientre,
mi sangre y su alimento
y se llevaron un poco de mi vida.
Logré sobrevivir a la conquista
brutal y despiadada de Castilla
en las tierras de América,
pero perdí mis dioses y mi tierra
y mi vientre parió gente mestiza
después que el castellano me tomó por la fuerza.
Y en este continente mancillado
proseguí mi existencia,
cargada de dolores cotidianos.
Negra y esclava en medio de la hacienda,
me vi obligada a recibir al amo
cuantas veces quisiera,
sin poder expresar ninguna queja.
Después fui costurera,
campesina, sirvienta, labradora,
madre de muchos hijos miserables,
vendedora ambulante, curandera,
cuidadora de niños o de ancianos,
artesana de manos prodigiosas,
tejedora, bordadora, obrera,
maestra, secretaria o enfermera.
Siempre sirviendo a todos,
convertida en abeja o sementera,
cumpliendo las tareas más ingratas,
moldeada como cántaro por las manos ajenas.
Y un día me dolí de mis angustias,
un día me cansé de mis trajines,
abandoné el desierto y el océano,
bajé de la montaña,
atravesé las selvas y confines
y convertí mi voz dulce y tranquila
en bocina del viento
en grito universal y enloquecido.
Y convoqué a la viuda, a la casada,
a la mujer del pueblo, a la soltera,
a la madre angustiada,
a la fea, a la recién parida,
a la violada, a la triste, a la callada,
a la hermosa, a la pobre, a la afligida,
a la ignorante, a la fiel, a la engañada,
a la prostituida.
Vinieron miles de mujeres juntas
a escuchar mis arengas.
Se habló de los dolores milenarios,
de las largas cadenas
que los siglos nos cargaron a cuestas.
Y formamos con todas nuestras quejas
un caudaloso río que empezó a recorrer el universo
ahogando la injusticia y el olvido.
El mundo se quedó paralizado
¡Los hombres sin mujeres no caminan!
Se pararon las máquinas, los tornos,
los grandes edificios y las fábricas,
ministerios y hoteles, talleres y oficinas,
hospitales y tiendas, hogares y cocinas.
Las mujeres, por fin, lo descubrimos
¡Somos tan poderosas como ellos
y somos muchas más sobre la tierra!
¡Más que el silencio y más que el sufrimiento!
¡Más que la infamia y más que la miseria!
Que este canto resuene
en las lejanas tierras de Indochina,
en las arenas cálidas del África,
en Alaska o América Latina.
Que hombre y mujer se adueñen
de la noche y el día,
que se junten los sueños y los goces
y se aniquile el tiempo del hambre y la sequía.
Que se rompan los dogmas y el amor brote nuevo.
Hombre y mujer, sembrando la semilla,
mujer y hombre tomados de la mano,
dos seres únicos, distintos, pero iguales.
Retiro de silencio y meditación contemplativa en Arantzazu
Lugar: Monasterio de Arantzazu, Centro Francisco de Asis en Oñate, Guipúzcoa.
Fechas: Desde el sábado 29 de junio (Inicio: 18 horas) hasta el miércoles 3 de Julio de 2013 (Cierre: 16 horas).
Coste: 450 euros. Incluye curso, alojamiento y comida los 4 días (comida común o vegetariana).
Reserva: 50 euros.
Información: Nekane. Telf: 690 364 447. Mail: nekaneareitio@yahoo.es
domingo, 7 de abril de 2013
Curso RECAPITULACIÓN II, por Mariví de Teresa, en Gredos
CAMBIA TU REALIDAD DESDE EL ORIGEN DE TUS CREENCIAS
“El proceso natural de liberación del cuerpo energético. Una poderosa técnica energética para restablecer tu energía que te llevará a la libertad” La Recapitulación es una técnica ancestral utilizada por los antiguos toltecas, que mediante un proceso dinámico y natural de sanación del cuerpo energético, ayuda a ordenar y restaurar las energías de la persona de manera coherente y armónica. No se puede hablar de Recapitulación sin hacerlo del cuerpo energético, ya que es este, el que realmente realiza la Recapitulación. Las fibras del huevo luminoso se extienden cada vez que interactuamos con cualquier persona en nuestra vida y la “forma humana” empieza a crearse. De esta “forma humana” nos volvemos esclavos y vivimos una vida condicionada por frustraciones y miedos, llenándonos de expectativas que terminan en decepciones. La Recapitulación es una sencilla y poderosa técnica que te lleva al silencio interno, te permite vaciarte de premisas, liberarte de patrones de repetición, para recobrar la energía que se ha quedado atrapada en el pasado. Quita el velo a nuestra domesticación, y abre nuevos espacios energéticos donde solo había recuerdos inconscientes. Más info: 625 060 063 info@cursosmadrid.org www.cursosmadrid.org
MARIVÍ DE TERESA
PROGRAMA 2013 ______________________________ RECAPITULACIÓN II “Recuperando nuestra energía” 16, 17, 18 y 19 de mayo AUTO ACECHO “La atención inflexible sobre uno mismo” Sábado 6 de julio ______________________________ PARA MÁS INFORMACIÓN
______________________________
625 060 063 info@cursosmadrid.org www.cursosmadrid.org www.facebook.com/cursosmadrid. |
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